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EL ALTAR
El
altar quedará siempre
asociado – y con razón – con un lugar
especial, con un lugar donde existe la
posibilidad de tocar los Secretos de Dios, con un lugar de encuentro
con el
mismo Dios, con un lugar, donde el hombre está llamando a
Dios, estando
conciente de su propia debilidad, pero también de Su Poder,
Bondad y Amor. En
este lugar el hombre, con una mirada levantadoa al cielo agradece,
pide perdón e implora.
Delante
de este altar, vestido
de alba y estola sacerdotal, al lado de mi amigo fiel, perro, y
teniendo
alrededor otros animales ahí reunidos, como
también las personas, sus amigos,
estaré – tanto en un pedazo de pradera verde, en
un sendero en medio de los
campos, como en una carretera asfaltada – orando,
bendiciendo, pastoreando… agradeciendo,
pidiendo perdón, implorando.
Quiero
agradecer por el
don de la presencia de los animales en la tierra,
por una belleza interior de ellos, por su amistad maravillosa, por la
cual
ellos muchas veces pagan un precio tan alto…, por todo lo
que hacen por
nosotros, sabiendo que no hacen poco. Y por las personas, que
están dedicando
su tiempo, sus fuerzas, su corazón a ellos…
Quiero
delante de este altar pedir, para
que Buen Dios con Su gesto
de bendición extienda sus manos sobre estos seres humanos y
los animales, para
que con su bendición los acompañe en sus vidas
cotidianas… Pediré a Dios, para
que hubiera toda vez más de este tipo de personas y de
animales gracias a ellos
felices.
Quiero
también, delante de este
altar, pedir a Dios su perdón por todo que hicimos y
continuamos haciendo a
estos hermanos menores, por toda lágrima derramada por
ellos, por su queja
silenciosa, llena de sufrimiento y miedo, dirigida al cielo, por toda
gota de
sangre derramada por ellos, por un mar silencioso de sufrimiento, que
existe
tantas veces, empezando por el hecho no tan raro de existir vidas
llenas de
miedo y dolor en todavía muchas habitaciones, y terminando
por dramáticas
horas, días, meses de un Vía Crucis en
transportes…, coronados con una no menos
pavorosa muerte.
De
este altar, no importa el
lugar donde quedaría construido, siempre se
levantará al cielo un grito por un
mundo más evangélico, un mundo más de
Cristo, por una civilización de
amor, civilización en la cual los animales y los
seres humanos se sentirán bien y quedarán
felices, como en su propia casa…,
donde unos y otros podrán vivir en una paz de verdad.
Este
altar es una invitación a
todos aquellos, para los cuales la felicidad de los animales queda bien
hondo en
sus corazones y los que no solo creen en una
tierra nueva y un cielo nuevo, sino que quieren ver sus
gérmenes ya aquí y
ahora… en la tierra.
Este
altar es el corazón del
templo, que un día quedaría levantado alrededor
de ello, un templo, donde habrá
bastante lugar para unos y para los otros, para los animales y para los
hombres…, un templo, donde no habrá
más necesidad de hablar con Dios, pues,
simplemente, podrá sentirse allá Su
presencia…, sobre todo en la mirada feliz
tanto de las personas, como de los animales, sin ninguna
diferencia…
ANIMALPASTOR
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